La cultura de violencia tiene sus raíces en las injusticias estructurales de la sociedad que se traducen en desequilibrios de poder en el ámbito social, político, militar y económico igual que en la vida cotidiana de la gente.
El trabajo de la Asociación Civis por la construcción de una Cultura de Paz consiste en contribuir a un desarrollo sostenible de la sociedad basado en valores, actitudes, comportamientos, tradiciones y proyectos de vidas alternativos. Prevalece el respeto por la vida, la Noviolencia, por los derechos, la igualdad de género, la participación democrática, la justicia, el diálogo y la colaboración.
Es fundamental definir hacia dónde vamos. Si es hacia la construcción de una Cultura de Paz, ¿en qué consiste?
La Cultura de Paz es un conjunto de valores, actitudes y comportamientos que reflejan el respeto de la vida, de la persona humana y de su dignidad, de todos los derechos humanos; el rechazo de la violencia en todas sus formas y la adhesión a los principios de democracia, libertad, justicia, solidaridad, cooperación, pluralismo y tolerancia, así como la comprensión tanto entre los pueblos como entre los grupos y las personas sin importar sexo, etnia, religión, nacionalidad o cultura.
En la construcción de una Cultura de Paz es de gran importancia prevenir los conflictos atacando sus causas mediante el diálogo y la negociación; reconocer la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres; así como la libertad de expresión, opinión e información.
Como ha dicho Mayor Zaragoza [1]: La transición de una cultura de guerra a una Cultura de Paz quiere decir transición de las sociedades en las que el poder es garante de la seguridad a una sociedad que respalda pautas de comportamiento que tratan los desacuerdos, discrepancias ideológicas y conflictos sin el recurso de la violencia.
Esto significa una cultura de democracia que alienta y promueve la participación ciudadana, tanto en las cuestiones nacionales como internacionales; que reemplaza una autoridad jerárquica dominadas por hombres por una igualdad entre hombres y mujeres en todos los niveles y define al poder como cooperación. Construye la paz en las mentes de los hombres y mujeres realizando a las personas en redes globales de intereses compartidos y comunidades locales con la comunidad internacional.
Para crear una Cultura de Paz una tarea esencial es reorientar el aprendizaje y los procesos de socialización que sostienen la infraestructura psicológica de la violencia. [2] Mientras las culturas de violencia transmiten odio, la opresión de generación en generación, la Cultura de Paz cultiva la cooperación y la interdependencia: valores de igualdad, diversidad, justicia social y salud económica. También cultiva normas, creencias y actitudes que apoyen la resolución de conflictos no violenta y la reconciliación. Aporta procesos de compromiso activos y realización espiritual que conduzcan a un cambio social positivo.
Otro de los enfoques importantes desde la creación de Civis es lo juvenil. La Asociación Civis comprende a los jóvenes como la base del futuro de la sociedad, lo que significa la llave de los cambios a largo plazo. Básicamente, creemos que es desde los jóvenes desde donde se van a producir los cambios estructurales que necesita la sociedad colombiana.
La actividad de Civis está dirigida a organizaciones compuestas por jóvenes, o que trabajan con la juventud y con cuestiones relacionadas con la misma. Estas son, sobre todo, organizaciones de base aunque también se cuenta con otras organizaciones más grandes. A escala local, el apoyo va dirigido a líderes juveniles, docentes y personas activas de organizaciones.



