Este escrito hace parte de los manifiestos elaborados por diferentes jóvenes de la red territorio sur sobre la cultura del no daño y la defensa del territorio, en el marco de los talleres de formación sobre identidades territoriales que se ha realizado en 2010.
MANIFIESTO PATRIMONIO
Nuestros pueblos indígenas, caminan hacia el futuro sobre las huellas de nuestros ancestros…las huellas de nuestros ancestros están grabadas para siempre sobre las tierras de nuestros pueblos. [1]
Nuestra sociedad en medio de un supuesto desarrollo ha perdido el maravilloso vínculo que tuvieron nuestros ancestros con la naturaleza, y del que hoy sólo hacen parte los campesinos de nuestro país, campesinos que a diario son desplazados, desposeídos, vituperados, invisibilizados por cuenta de la guerra o del desarrollo, un desarrollo que históricamente ha beneficiado a las clases dominantes, mas no a las clases humildes; ¿Dónde queda entonces la responsabilidad con aquella tierra que debería ser todo para nuestra humanidad, de la que dependemos, pero a la que desconocemos?

Reconstruir la memoria desde la visión ancestral, es sentir que el pasado no está lejos, sino bajo de nuestros pies. Para las comunidades ancestrales, su liga con la tierra Hitcha gue es espiritual, de profundo respeto y conservación, su ofrenda incluyendo y en algunos casos sacrificio humano, era el agradecimiento a tanto beneficio dado por la madre a sus hijos.
Caminar la Palabra, es caminar la memoria, memoria que está viva en nuestra gente campesina de la región: abuelos, sabedores y matronas que mantienen en un territorio rural, que preservan y mantiene conexión directa y permanente con la tierra, manteniendo unidad familiar, entregando sus saber a las nuevas generaciones, pensándose el territorio más que un espacio físico de tierra, un espacio de construcción y preservación.

Hacemos un llamado al compromiso hacia la protección del patrimonio de la ciudad en todas sus manifestaciones basados en los artículos Art. 8 de la Constitución Política de Colombia: “Es obligación del Estado y de las personas proteger las riquezas culturales y naturales de la nación” y el Art, 313: “Corresponde a los Consejos: … punto 9 “Dictar las normas necesarias para el control, la preservación y defensa del patrimonio ecológico y cultural del Municipio.” se puede emprender un trabajo para el reconocimiento y el respeto, desde la práctica de la ley.
Bogotá rural es un territorio con una memoria invaluable, sus costumbres, su pasado, su tierra, son parte de una identidad que no podemos erradicar ni desaparecer, es necesario entonces recuperar su cultura, evidenciarla, porque no podemos seguir disfrazando la extinción de una cultura, el olvido de tradiciones, la destrucción, con la falacia de progreso, porque desconocernos culturalmente puede llevar al pueblo no sólo a la extinción como cultura, sino a la sociedad con su multiculturalidad que hace de nosotros un país.
El proceso de resistencia que se propone frente a la expansión urbana está recogido en las palabras de campesinos y campesinas quienes denuncian la falta de respeto por parte de los urbanizadores, pues por intereses comerciales pierden de vista el respeto a la vida de familias conformadas alrededor del territorio como riqueza, como nicho para la pervivencia de costumbres ancestrales.
Las formas de resistencia son evidentes de los guardianes del territorio, con la fortaleza del bien obrar en relación al hallazgo de restos indígenas; después de esta acción, Metrovivienda puso sus ojos en la Hacienda El Carmen y hoy es el Hallazgo Arqueológico Indígena donde la Universidad Nacional ejerce su influencia en la recuperación de objetos y restos de invaluable valor para el Patrimonio Histórico.

Con el trabajo en comunidad se comprende que desde la unión se puede resistir por la defensa de la tierra, verdaderas guerreras de vida emprenden día a día la lucha por conservar las semillas, los cultivos, el agua…desde propuestas esenciales, sin dejarse engañar por el “Cultivo de Cemento”.
Después de este caminar por el territorio se consolidó la propuesta de la recuperación de relatos para fortalecer la memoria oral, la cual representa el sentir de los habitantes de Usme rural frente al proceso de expansión urbana, o Plan de Ordenamiento Territorial (POT) adelantado por la Alcaldía Mayor de Bogotá, según esta visión de progreso, se proyecta la construcción de viviendas de interés social en territorio ancestral. Pues existe “otra forma de ser ciudad”, el hecho de ser entendidos como parte de la capital no implica vulnerar sus derechos y tradiciones, y mucho menos su forma de vida.

A partir de allí se genera la resistencia campesina que se basa en el pensamiento Muisca, que implica el comprender que la tierra no es de nadie, la humanidad está presente para la administración de los recursos y es su deber preservar la naturaleza para que las futuras generaciones puedan disfrutar de lo que la Madre tierra ha dado a las comunidades a través del tiempo.
Desde nuestro accionar el proceso Territorio Sur, se constituye en un lugar para decir: NO A LA EXPANSIÓN URBANA. De igual forma, los jóvenes se han apropiado de su territorio con diferentes actividades de carácter cultural, otra manera de resistencia civil, para dar poder a las comunidades campesinas e indígenas, a través de alianzas en aras de exigir una restructuración en la distribución del territorio. Estas tulpas de pensamiento, han movilizado consignas en busca de reivindicar la identidad del legado ancestral.
Red Juvenil Territorio Sur



