MILITARISMO EN MEDELLÍN: MÁS ALLÁ DEL SOLDADO
Si bien se han planteado en varios comunicados y pronunciamientos nuestros las principales problemáticas de la población juvenil en la ciudad de Medellín; como por ejemplo el hecho de que el 50% de la población de la ciudad sea pobre y un 25% se encuentra por debajo de este índice [1]; además de los índices de escolaridad, desempleo, empleo informal y confrontación armada que van por las nubes; quisiéramos hacer mención especial inicialmente de la fuerte represión sobre la población joven.
Queremos dejar en claro, el hecho de que el militarismo como mecanismo de control y disciplinamiento trasciende a la presencia del soldado en el barrio y hasta el control sobre nuestros cuerpos y mentes; véanse a continuación algunos aspectos:
Abusos de autoridad
Medellín fue denominado por algunos propagandistas a partir del 2007 como “el milagro social”, ese fue el resultado de la campaña publicitaria impulsada por el alcalde de Medellín entre el año 2004 y 2007 y que se llamo “Del miedo a la esperanza”; con esa propaganda, y mientras el señor Fajardo se hacía a una campaña presidencial y que ahora lo ponen como uno de los opcionados para la Gobernación de Antioquia, lo que realmente pasaba en las calles de la ciudad, era el triunfo de un modelo paramilitar del que se beneficiaban no solo las bandolas articuladas a él, sino también la clase política, económica, militar y porque no, hasta la religiosa.
La esperanza que trató de venderse para esos años, no era más que un espejismo, fue insostenible para las administraciones locales continuar tapando lo que realmente pasaba, la reconfiguración del paramilitarismo en estructuras urbanas, la brutalidad policial, la multiplicación de la pobreza, entre otras, se abrieron paso, ahora, he aquí la ciudad real.

Como lo hemos dicho antes, ser joven a nivel histórico, a pesar de lo importante que ha sido, a representado permanentes riesgos; claro que no tanto como lo que es vivir hoy en Medellín; por un lado las balas de lado y lado en los barrios; pero lo más grave, además de correrle a las balas, también hay que correrle a los camiones del ejército que vienen calle por calle, haciendo batidas a diestra y siniestra, montando al camión a todo el que encuentran.
Jóvenes estudiantes, padres de familia, menores de edad; en fin, todo lo que hemos denunciado desde hace vario tiempo; pero además hay también que correrle al ESMAD, que cuando uno menos piensa abre sus arpas, y se va lanza en ristre en contra del estudiantado y la comunidad en general.
Nada más bárbaro que los atropellos de la fuerza pública en contra de la población juvenil; si están en rumba después de las 2 de la mañana, si se fuman un pucho, si son gays o lesbianas, si usan rastas, si son Anarquistas, si son estudiantes, y ni que decir de los que somos todas las cosas al tiempo.
Esta ciudad conservadora, anquilosada en los valores patriarcales paisas como la competencia, el autoritarismo, la disciplina, la moral cristiana, la violencia; nos reprime permanentemente. Esta sociedad siente miedo de perder el poder, el control, la injusticia que han perpetrado por años los mismos; que más puede esperarse de un Gobernador que autoriza para que la fuerza pública entre a la Universidad a masacrar a los estudiantes; que más puede esperarse de un alcalde que ha sido capaz de llenar esta ciudad de policía y mas policía (como se ha evidenciado en este informe durante los últimos años la fuerza pública a aumentado notablemente en la ciudad y concentrando hoy más de siete mil efectivos), mientras la gente no tiene agua potable, escuela o comida, alcalde que fue capaz de denunciar penalmente a una mujer acusándola de terrorismo porque defendía a su hijo de la arbitrariedad de la policía en la comuna 1 de Medellín (Barrio Santo Domingo).
En esta ciudad pareciera ser delito ser joven; si no te llega la bala de un lado te llega del otro; si la macana no te cae encima por culpable te cae por inocente y es lo mismo, el comandante de la policía ha dicho que los jóvenes de los barrios son perezosos que no quieren trabajar; así mismodice la clase politiquera de esta ciudad que los estudiantes son unos anti-fascistas bandoleros [2]

No te apures joven que si no te coge el policía (son más de siete mil en Medellín), te coge el paraco mas arriba (existen por lo menos cinco mil), o te para el camión del ejército, y si aun así te salvas, terminaras en una de las empresas de los monopolios económicos de esta ciudad que son unos cuantos, como obrero explotado con un salario miserable.
Eso es lo que quieren, reprimirnos, dominarnos, someternos, adoctrinarnos, volvernos sus empleados; pero ahí estamos los jóvenes, proponiendo, y sobre todo corriendo, yendo más rápido que ustedes, más audaz que usted señor gobernador.
El 2010 debería de ser declarado el año anti-joven en Medellín, el año en el que trataron de aniquilar la juventud en Medellín; después de más de 1500 jóvenes muertos en año y medio según medicina legal, llenaron la ciudad de camiones para llevarse a la guerra a los que habían quedado vivos (más de 10 mil jóvenes fueron reclutados en Medellín en el 2010); ¿Qué hacer con los universitarios?, militarizaron la universidad pública, el templo del saber, un lugar sagrado para las ideas; gracias a dos godos de machete terciado enredado en las corbatas, y que hacen de alcalde y gobernador, también ultrajaron el alma mater de la ciudad, el corazón de esta ciudad.
La plática destinada a jóvenes se la gastaron en proyectos baratos para los combos (pues el programa de paz de Medellín gasta un presupuesto mucho más alto que el destinado a programas para jóvenes), y lo poco que quedo se lo llevaron las elecciones del CMJ, que no sirven más que para adiestrar los futuros camaleones de los partidos políticos tradicionales; otro tanto se fue en unos conciertos, y lo poco que quedo se fue en la ejecución de proyectos sin dirección y coherencia entre ellos.
Mientras esta sociedad siga viendo en la militarización, la arbitrariedad, la represión y la violencia, la forma de resolver las diferencias, estaremos en la guerra del eterno retorno y por tanto en el eterno retorno de la movilización, la conciencia popular y la defensa de nuestras libertades.

Las denuncias son permanentes en casos de violencia institucional o arbitrariedad policial en donde la fuerza pública, en este caso tanto policía como ejército, son objeto permanentemente de denuncias no solo por conductas violentas sino también por vínculos o coadyuvancia de grupos armados urbanos, que en su mayoría pertenecen a estructuras paramilitares; a nuestra forma de ver, la reconfiguración del paramilitarismo en la ciudad tiene todas las estructuras delincuenciales articuladas, las llamadas BACRIM, águilas negras y demás, no son más que sofismas, lo que muestra la ciudad es el triunfo del proyecto paramilitar ahora enfrentado incluso en los estrados judiciales.
Estaciones de policía como las de San Blas, Villatina, La Cruz, La Honda, Las Independencias, Santander, Popular, son señaladas por habitantes de protagonizar actos de Maltrato a la población civil especialmente de población joven. O casos de zonas céntricas como lo son el Parque del Periodista, La Playa, El Parque San Antonio, La Glorieta del Teatro Pablo Tobon Uribe, el Parque Berrio, el sector de Guayaquil, o en el Sector de Barbacoas en donde son permanentes las denuncias por violencia por parte de la fuerza pública en contra de la población LGBTI, o los extraños casos denunciados por la población en la comuna 1 y la 13 en donde se menciona como la policía y el ejército se confrontan en protección a combos locales.
Lo más grave de esto son las denuncias de la población en sectores como la comuna uno, en el sector de la Galera o la silla, en donde se mencionan las alianzas de la policía con un sector armado y del ejercito con otro; igual que en casos como la Comuna Trece en el sector de Altos de la Virgen, la divisa, Juan XXlll y las independencias; denuncias como estas están en conocimiento de Instituciones del Estado, y que ha llevado a que por ejemplo en estos sectores haya sido necesario cambiar el personal militar y traer tropas de otras ciudades. Así mismo las denuncias de barrios como Caicedo, Esfuerzos de Paz, Villa Tina, Santo Domingo, 12 de Octubre, San Javier, El Salado, Altos de la Virgen, el centro de la ciudad, en donde las denuncias tienen que ver con la coadyuvancia de los grupos de paramilitares y convivir (en el centro) con la fuerza pública.
Igualmente es necesario mencionar que son permanente las denuncias que se hacen sobre las arbitrariedades de agentes espacialmente de la policía sobre la población joven en los barrios periféricos; maltratos por parte del personal uniformado de las estaciones de la cruz, Santander, Villatina y de la fuerza pública en la comuna trece, máxime cuando las investigaciones quedan en la misma fuerza pública o quedan en simples conciliaciones, esto hace que hoy las personas no denuncien ante la gravedad de los hechos o que una vez instauradas las denuncias sean intimidados por grupos de paramilitares de los barrios.
Hoy puede decirse como lo muestra el anexo dos, que no hay comuna sin presencia militar, tampoco la hay sin presencia paramilitar, y para ampliar el espectro de la militarización especialmente a favor del actual modelo de desarrollo, no hay comuna sin iglesias, sin sucursales bancarias, sin supermercados, sin maquilas, sin desempleados, sin muertos y sin detenidos.
No podemos desconocer que en el contexto del país, además del conflicto armado y político se hace necesario denunciar y dar cuenta del reclutamiento de todos los actores armados, pero nos interesa concentrarnos más en evidenciar las prácticas del estado, primero porque de este poco se habla, además porque nos preocupa el proceso de militarización de la población civil colombiana.
No podemos dejar de señalar en este aparte los más de 500 niños y niñas que hacen parte en Medellín de la policía infantil lo que para nosotros es realmente un caso de vinculación de menores al conflicto armado, lo que es violatorio del principio de distinción del DIH y que hace parte de todas las medidas de acciones cívico militares que viene haciendo la fuerza pública en todo el país dentro de sus estrategias de consolidación de la política de seguridad democrática.
Finalmente quisiéramos mencionar lo que es la notable violencia ejercida por personal de espacio público sobre los vendedores informales del centro de la ciudad, operativos que parecen militares, persecución a los vendedores, violencia física y en casos hasta amenazas; varios jóvenes de la RED JUVENIL fueron amenazados por un coordinador de espacio público cuando trataron de interceder por un vendedor de frutas en la zona de Bombona durante el mes de agosto del año 2010.
Son ya varios años consecutivos en los que viene planteándose la actitud irrespetuosa de los agentes de espacio público, la forma como aborda a los vendedores y la violencia con la que hacen los operativos.
Continué leyendo sobre la estigmatización de la población juvenil, la promoción de la militarización en la vida civil por parte de instituciones educativas de educación superior de la ciudad, la situación de guerra en Medellín = paramilitarizacion, La situación de violencias en contra de las mujeres, la Problemática del reclutamiento, el hoy de la objeción de conciencia, entre otros temas.
Encuentre aquí el informe completo:




